Hay mujeres que nunca pudieron tener una relación sana con una persona. El problema es que hay mujeres que se juntan con gente que tiene problemas de adicción, que son infieles. Hay mujeres que atraen a la gente problemática por la ley de atracción.
La ley de la atracción dice que ‘lo semejante atrae a lo semejante' .
Si atraés a una persona problemática es porque vos sos una mujer problemática; porque lo semejante atrae a lo semejante.
Somos imanes vivientes, atraemos aquello que somos. Cuando hay una persona con problemas, como nosotros somos problemáticos, nos juntamos con esa persona que tiene problemas y todo lo vemos negro.
Tenemos un sistema de pensamiento problemático. Cuando un pensamiento invade nuestra mente, lo hacemos bien problemático. Entonces vamos a atraer al complicado que también piensa así.
Dice que había una vez dos hermanos, los reyes le hicieron dos regalos. Al hermano que era negativo los reyes le trajeron de regalo un reloj. Al hermano que era positivo, le trajeron de regalo bosta de caballo. Al otro día se levantaron y le preguntaron al negativo: - A ver, ¿qué te regalaron a vos los reyes?
Y el negativo dijo: -Un reloj de porquería. No sé para qué me lo regalaron. Ahora me voy a tener que levantar siempre a horario, voy a tener que llegar siempre a horario a todos lados. Todo el mundo me va a estar preguntando la hora, no sé a quién se le ocurrió traerme esto.
Y le preguntaron después al positivo, al que le habían regalado la bosta de caballo: - ¿Y a vos qué te regalaron?
- A mí me regalaron un caballo, pero lo amarraron mal, se me escapó, espero que la persona que lo tenga lo quiera tanto como lo iba a querer yo.
Hay gente que no cambia por más que le den lo mejor.
Hay mujeres que han recibido bendición en su vida, pero ven negativamente hasta la bendición.
Si sos una complicada, vas a ver todo complicado; ni aunque te den lo mejor lo vas a ver bien. Atraés a la persona negativa porque mirás el problema de la persona y la atraés.
Atraemos a problemáticos por creencias internas.
Hay mujeres que creen que su obligación es cuidar de los demás; si no están cuidando de alguien, si no le están resolviendo el problema a alguien se sienten inútiles.
Sienten que adquieren valor cuando se involucran en el conflicto de alguien y lo resuelven.
Estas mujeres necesitan sentirse necesarias y heroicas.
“yo le dí casa a éste que andaba perdido por el mundo”
No estamos hablando de cuando le damos una mano o bendecimos a alguien; eso todos lo hacemos.
Cada tanto se nos aparece en la vida la oportunidad de bendecir a alguien de ayudar a alguien, pero el problema es cuando esto es permanente en tu vida, que siempre andás metida en los problemas de los demás y no le das una solución sino que, resolvés vos los problemas.
Hacés el camino que esa persona debería hacer y te cargás el problema al hombro como si fuera tuyo. Te hacés más problema que el que lo tiene en verdad.
“Y sí, porque mi hijo anda sin trabajo.” Tu hijo duerme hasta los doce del mediodía y vos estas comprándole a las cinco de la mañana el diario Clarín, para buscarle un trabajo; y se lo marcas y se lo subrayas.
Y el hombre que tiene problemas, que es tu hijo, no hace nada.
Atraés el problema, porque creés que naciste para cuidar a los demás.
Hay otras mujeres que intentan resolver los problemas de los demás porque de esa manera tapan sus propios problemas.
Cuando ayudo al otro, puedo dejar de mirar mi ombligo, eso está muy bien.
Hay veces que necesito salir de mi propio problema y ver lo que el otro está pasando para saber cómo le puedo tender una mano y, eso no está mal.
El problema es cuando quiero resolver el conflicto del otro para tapar el mío.
No es que quiera tratar de salir un poco para ver si encuentro otra respuesta, sino que tapo el mío y no resuelvo mis problemas para resolver los problemas del otro, lo que hace que yo nunca pueda ser sana.
Hablé la semana pasada con una mujer que me decía: “Descubrí que mi marido me es infiel. Entonces fui a la casa de ella que vive en mi barrio, la ví, era jovencita, treinta años menos que mi marido y le dije: ‘Nena, vos sos joven, te vas a arruinar la vida, tenés que sanar tus problemas de estima. Este hombre te va a arruinar la vida a vos también. Sanate, hace algo por amor a vos. Si querés podes ir a unos grupos de autoayuda que te pueden ayudar.'”
¡Le resolvía el conflicto a la otra, que era la que la engañaba con el marido!; en lugar de ver por qué el marido la había engañado y cómo podían hacer para restaurar su relación de pareja.
Ella le buscaba ayuda a la otra en lugar de ver su propio problema. Y eso es lo que hacen muchas mujeres.
Se meten en el problema de los nietos, en el problema de los hijos, en el problema del vecino, porque no quieren mirar dentro suyo, porque si miran para adentro se mueren porque no saben solucionar su conflicto. Tienen la fantasía que todos en el mundo pueden cambiar.
Hay mujeres que dicen “él en algún momento va a cambiar” Y viven con esa fantasía. Nosotros enseñamos que nadie cambia si no quiere cambiar . Vos no podes cambiar a nadie. Pero esas mujeres co-dependientes, son mujeres que dicen: ‘si yo me esfuerzo un poquito más él va a cambiar.' Y lamentablemente por más que te sigas esforzando, por más que le sigas resolviendo sus problemas, ¡si no quiere, no va a cambiar!
No entres en el juego del manipulador.
El manipulador te dice: “si vos me dieras más atención” “Si vos me trataras un poco mejor” “Si vos no salieras tanto” “Si no le dijeras a nuestros hijos”
Entonces entrás en el juego del manipulador y decís: “él me dice eso, lo voy a tratar de cambiar. Voy a tratar de ser una mejor esposa.”
Entonces vos te esforzás para que el otro cambie cuando lo único que hace es manipularte.
Estas mujeres tienen una gran necesidad de controlar. Porque si sabés los problemas ajenos, podés controlar a esas personas.
Hay muchas mujeres que quieren tener el poder.
¿Vieron esas madrazas que se hacen las santas pero manipulan a todo la familia? Son aquellas que vigilan.
Están vigilando todo el tiempo, controlando, mirando a ver si hacen lo que ella dijo. Entonces dicen: ‘te va mal, porque no hiciste lo que yo te dije.'
Y terminan manipulando a todo el mundo.
Lamentablemente, a veces, las mujeres tomamos esa actitud de control y vigilancia. Entonces estas mujeres creen que son imanes y atraen los problemas; pero en realidad, la que controla termina siendo controlada.
Una persona sana cuando tiene un problema, no acepta que le resuelvan el problema.
Una persona sana lo que hace es identificar el problema y accionar para resolverlo; pero no te pide que lo resuelvas, porque tiene dignidad.
Una persona sana acepta un consejo, que la guíen; pero nunca va a aceptar que vos hagas lo que ella debe hacer.
Todas tenemos la capacidad para resolver nuestros problemas.
Una persona problemática siempre se pone en victima.
Nunca termines siendo víctima, porque la víctima termina siempre controlada por los demás; siendo manipulada por alguien.
Vos creés que manipulas, pero terminas siendo manipulada.
Entonces aparece el famoso juego “ni con vos, ni sin vos”.
Me encanta estar con vos, pero a la vez no quiero estar con vos.
Me encanta resolverte los problemas, pero a la vez me cansa resolverte los problemas. Es el hartazgo que aparece en esa relación.
Tenemos que romper la adicción a resolver problemas.
- ¡Debo bajarme de la vida del otro!
Yo te escucho tu problema, entiendo tu problema, oraré por tu problema; pero el problema lo tenes que resolver vos. Eso es bajarse de la vida del otro.
Hay mujeres que creen que los problemáticos se le suben a su vida y en realidad vos te estás subiendo a la vida del otro para resolverle sus problemas. No es que él te invadió, sino que vos lo invadiste a él porque te atrae el problema.
¿Por eso qué tenes que hacer para bajarte de la vida del otro? Bailar el baile del koala.
Él es el que tiene problemas, entonces viene a vos ¿con espíritu de qué?; ¡de víctima! Porque él no quiere resolver su problema, él quiere que alguien le resuelva el problema.
“No tengo casa, no me pagan la jubilación…” “tengo grandes ideas…” “yo tengo una gran idea. Yo descubrí un sistema para ir a Marte, volver, volver ir a Marte, bajar y después de Marte te llevo a la Luna ; eso en 24 horas. Pero nadie me apoya a mí. No hay una sola mujer que me haya entendido, ni mi madre me entendió, ni la madre que me parió a mí me entendió.
Pero te estoy viendo, vos tenes carita que me vas a entender.
-¿Trabajas? Y tenés un sueldo ¿no? ¿tenés casa? Tenés tu departamentito.
Yo, sabés la casa que tuve… era una mansión. Viste Miami? A la vueltita, esa era mía.
Pero a mí nadie me entiende, nadie me comprende… Yo con cinco mil pesos, ese proyecto lo hago.”
Entonces, ¿vos que vas a decir? “Tomá mi vida” –porque le estás demostrando el amor-. ¿Sabés lo que hiciste? Vos te estás colgando en el problema del hombre.
¡Te colgaste en el problema del otro, porque te hace sentir bien, te hace sentir heroica!
Decís: ¡al fin encontré al hombre de mi vida, al problemático que estaba buscando!
Porque lamentablemente creciste con las novelas de Andrea Del Boca, de Alberto Migre; donde el cuñado no era el cuñado, ni el primo era el primo; ella era hija de tal otro y tal otro… entonces naciste con problemas.
A vos te sentaban de chica frente al televisor y ¿qué veías? Alberto Migre, todo el tiempo. Que era la misma trama de siempre donde vos estabas como Andrea Del Boca para ayudar a cualquier desvalido que apareciera; y después la angustia de que te traicionó.
2- ¡Debo dejar de vivir la vida ajena intensamente!
Hay mujeres que le prestan atención a la gente problemática todo el tiempo.
Esa sobrina que siempre trae problemas, y tenes los ojos puestos en esa sobrina.
Esa vecina que es la loca del barrio… y se queda en la ventana para ver qué hace la vecina.
Quiero decirte algo: ¡No es asunto tuyo!
Vieron que siempre en la familia hay un hijo más problemático que el resto, entonces esa madre no mira a los demás hijos, está toda su vida pendiente de ese hijo problemático.
¿Le solucionaste algo? ¡No le solucionaste nada! Lo miraste tan intensamente que no podes sacar la mente de ese problema.
Dejaste de mirar el resto y solamente miraste a ese hijo problemático. Lo miraste tan intensamente, porque vos decidiste que tiene que cambiar.
Y el hombre no cambia, porque vos tenés la mirada intensa.
Dejá de mirar la vida ajena tan intensamente. No es asunto tuyo. Dejá de mirar qué hace o qué no hace; porque eso perturba y te paraliza a vos y al otro.
No mires al otro. El otro tiene que pasar por su propio proceso y resolver sus propios problemas. No te metas en la vida ajena.
Cuando necesiten algo, cruzate de brazos.
3- ¡Debo seguir adelante con mi propia vida!
Yo quiero resolverlo, me quiero colgar del problema ajeno, pero ¿yo resolví mi propia vida?, ¿yo pude resolver mi propia vida?
Yo le quiero arreglar la vida económica a mi hijo, pero ¿yo arreglé mi vida económica?
Lo que yo tengo que hacer es seguir con mi propia vida; el otro no me puede estancar.
El otro va a seguir adelante estés o no estés vos. Por eso vos tenés que aprender a vivir tu propia vida.
Vos tenés que ponerte metas, todavía. Si te estás preocupando mucho por alguien, ponete una meta tuya. Entonces preocupate por lo tuyo y dejá tranquilo al otro. Porque entonces te va a permitir avanzar a vos y el otro va a ser libre para recorrer sus propios proyectos.
Le tratás de arreglar la vida a medio mundo porque no sabes qué hacer con tu vida.
Y después cuando vos le resolvés el problema al otro y no resolviste el tuyo, te frustras; porque decís : “al final yo le vivo resolviendo los problemas a todo el mundo y los míos nadie los resuelve.”
Luchás por los demás no porque sos buena sino porque te gusta colgarte del problema ajeno, porque te sentís heroica; y abandonaste tu propia vida. Y después te sentís frustrada porque nadie te responde.
Si hay un problema Dios te dio la capacidad interna para resolver tu problema en el nombre de Jesús y salir en victoria
Aprendé a decir que ‘no', con amabilidad y con educación.
“Yo te entiendo, te comprendo, yo sé lo que estás pasando, entiendo todo, pero este paso lo tenés que dar vos”.
Si tus hijos no se fueron de vacaciones porque les fue mal el negocio, tendrán que pasar el proceso hasta que el año que viene hagan las cosas bien y les vaya bien en el negocio. No los justifiques.
Lo peor que podés hacer es cortarle a alguien el proceso por el que está pasando. Los procesos te ayudan a aprender. No se los cortes, no se lo quieras hacer fácil.
Si está haciendo mal los negocios, si es un vago; si ella tomó malas decisiones, no quieras vos ahora resolverle todo, poniéndote como sacrificio.
Porque hay un solo sacrificio hecho en la cruz que lo hizo Jesucristo por vos, por tu hija, por tu hijo, por toda la humanidad; así que, ya no hay que hacer más sacrificios.
Dejá que cada persona pase por su proceso y aprenda de su problema lo que tiene que aprender.
Aprendé primero a mirar tus conflictos.
Yo no me fijo en el problema, sino que yo me estoy fijando en la visión, porque yo me veo sin ese problema y me veo tan bien…
No te enfoques en tu problema, enfocate en la visión de lo que vas hacer cuando ese problema esté resuelto, y vas a ver que vas a poder resolver tus conflictos fácilmente.
Si solamente te enfocas en el problema te vas a angustiar; vas a decir: “Yo sé que el día que yo resuelva esto, voy a lograr esto, voy hacer lo otro…” Y eso te va a motivar.
No te concentres en problemas ajenos.
Cuando venga alguien a contarte un problema, vos fijate en el potencial de la persona y no te enganches en el conflicto. Bajate de la gente.
Dice la Biblia que un ciego no puede guiar a otro ciego porque los dos caerán en el hoyo.
Vos le podés dar un consejo y decirle: “mirá, me parece…, no sé, tal vez…, probá”.
Pero vos no se lo hagas porque vos todavía no resolviste tu conflicto.
Entonces no podes hacer lo que el otro tiene que hacer para resolverlo.
Nunca te escondas de tus problemas, sino enfrentalos y solucionalos.
4- ¡A los problemáticos hay que devolverles la pelota!
Viene el joven rico, se le acerca a Jesús, y le hace una pregunta: -“ qué tengo que hacer para tener la vida eterna….”
Entonces Jesús le dice: -“tenés que cumplir los mandamientos” ( le devuelve la pelota) Y continúa: -“no matarás. No robarás…”
-“Sí, si. Pero todo eso ya lo hice y no me dio resultado; así que decime Jesús ¿qué hago?” (le vuelve a tirar su problema).
- Entonces Jesús le dice: “mira, lo que tenés que hacer es vender todo y seguirme.”
– “Sí, pero... no puedo.” Y se va triste.
En realidad cuando dice “que se va triste”, se va triste pero se va con bronca porque le tiro la pelota a Jesús, le tiró el problema a Jesús; Jesús se lo devolvió, “es un problema tuyo. Yo la respuesta te la di, Yo te dije lo que podías hacer, Yo te guié. Yo te di una solución para que veas el camino por donde tenés que ir, pero la decisión es tuya”.
A mí me encanta, porque cuando dice que el joven rico se va triste, Jesús se da vuelta enseguida, ni lo sigue teniendo en cuenta; y dice: “ven muchachos…” y le predica a los discípulos.
No pierdas tiempo con gente que no quiere, no pierdas tiempo con la gente que siempre te trae problemas; con los problemáticos de siempre que nunca cambian, que nunca quieren resolver su problema, quieren que vos hagas todo y se lo des en bandeja.
No pierdas tiempo con esa gente, porque esa gente te miente, te manipula ellos siguen actuando de la misma manera para que vos le sigas dando más, y más, y más; y terminás siendo una mujer manipulada.
El problema no es que cambie el otro, el problema es que cambies vos, porque si vos cambias se te caen las vendas y al manipulador lo ves enseguida. Pero si no cambiás el manipulador hace su tarea y vos no te das cuenta y lo volvés a escuchar.
Querida mujer, cuando alguien te traiga un problema devolvele la pelota.
No tenés que tenerla vos, el partido lo tiene que jugar él, porque cada uno tiene que jugar su propio partido en la vida .
Te puedo asegurar que todos tenemos la capacidad para resolver nuestros propios problemas.
Cuando venga alguien alentalo, alguien que te venga a contar algo no lo eches dicendo “ no, no te lo hago.”
Decile: “yo creo tanto en la capacidad que tenés para resolver ese problema que yo sé que dentro de poco vas a venir contento contándome la solución.”
Alentá a la gente que tiene potencial y capacidad para resolver sus conflictos.
El joven rico cuando fue a Jesús, estaba esperando que Jesús le diera la respuesta y que hiciera por él lo que él tenía que hacer. Y Jesús le dijo lo siguiente: Obedecé los mandamientos. Vendé todo lo que tenés, dáselo a los pobres y seguime.
Toda cosas que tenía que hacer el joven rico, ninguna que tenía que hacer Jesús. ¡Eso es devolver la pelota!
Yo te oriento, te estoy diciendo los pasos: obedecé los mandamientos –pero yo no los voy a obedecer por vos. Vendé todo lo que tienes -Yo no te los voy a vender-. Dáselo a los pobres –Yo no voy a repartírselo a los pobres. ¡Y sígueme a mí! Y le volvió a tirar la pelota, cosas que el joven tenía que hacer.
Dale una palabra de sabiduría, eso no está mal, cada tanto acompañalo, eso está bien.
Cuando te encuentres con un problemático, manipulador, mandalo a hacer lo que tiene que hacer.
El joven era problemático, pero Jesús no se ató al problemático. No te ates a ningún problemático. Bajate de la vida de los problemáticos y yo te puedo asegurar que vas a poder empezar a ver tu vida. Cuando veas tu vida la vas a poder disfrutar.
Querida mujer disfrutá de tu vida, disfrutá de cada día .
Tal vez haya cosas que hoy todavía no disfrutaste; y este día no se terminó, este día tiene mucho más, porque Dios te da el día para que lo disfrutes, para que te goces, para que te alegres, para que lo vivas con intensidad, ¿por qué te vas a preocupar por problemas ajenos?
Este es el día que hizo el Señor, me gozaré y me alegraré en Él.
¡Hay cosas que no viviste en esta tarde todavía y que están puestas en la gran mesa del Señor para que te sirvas, para que te alimentes, para que te goces y para que lo disfrutes en el nombre de Jesús!
Dice que estaba el pueblo de Israel en el medio del desierto y Dios le manda maná y le dice: “se los doy día por día, no lo guarden para mañana .”
Y algunos desobedientes ¿qué hicieron? Guardaron para el otro día. ¿Qué pasó con el maná que habían guardado? Crió gusanos, se pudrió, juntó mal olor.
Todo lo que esperes que te pase mañana y no puedas disfrutar hoy, va a dar olor, va a echar gusanos.
“Ah, mañana voy a ser feliz.” “El día que mi hijo esté sano, voy a ser feliz”.
Lo guardaste para mañana, lo de hoy se te pudre.
La felicidad de hoy se desvanece, porque estás poniendo la felicidad del mañana. Estás guardando lo que Dios te dio hoy, para mañana, y mañana quién sabe si vas a estar o no.
Por eso Dios te dice ¡aprendé a disfrutar hoy! ¡Hoy te doy este día, para que las 24 horas del día le saques todo el potencial, toda la fuerza, toda la alegría y tomes toda la bendición que te doy!
Si vos hoy no te atrevés a tomar la decisión de ser feliz, nunca lo vas a ser .
Engancharte con los problemas es una decisión que vos tomas, ser feliz es una decisión que vos tomas; y si no lo decidís hoy y lo guardas para mañana, el mañana va a tener mal olor.
¿Sabes por qué? Porque los problemas son cíclicos.
Hoy es el día, hoy Dios te dio el día para vivirlo, para aprovecharlo cada minuto, cada segundo. No es mañana, mañana da mal olor, porque los problemas son cíclicos; resolviste uno y viene otro.
Y si te encanta y sos adicta a los problemas siempre te vas a enganchar a los problemas. Terminás de resolver uno y aparece otro. Terminaste con un hijo y aparece el problema con otro hijo. Terminaste con una enfermedad y aparece otra. Terminaste con un problema económico y aparece otro, porque estás atada a los problemas, porque te subiste a la gente problemática.
Este es el día que hizo el Señor.
Hacé como dice Arjona, tomate un café con la vida, cada día tomate un café con la vida y disfrutala.
No mires los problemas, miralo a Él.
Cada vez que ores y le pidas algo a Dios terminá tu oración dándole gracias, porque ya Él lo hizo y vas a ver que las cosas ya empiezan a pasar. Porque en lugar de estar atada a los problemas, te atas a la bendición.
Estás echa para la bendición.
Por Alejandra Stamateas
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